Eduardo Villacal (seudónimo)

La recuerdo con las manos manchadas

La recuerdo con las manos manchadas 

de vientos azules, rojos, amarillos;

recuerdo el verde de sus ojos fijos

en el lienzo o el papel que la enfrentaba.

 

Cuando esculpia el gesto era distante;

arcilla que cedía al pulso taciturno 

de sus manos, que eran las del mundo;

aprendiz de diosa, altiva y desafiante.

 

Yo la quise. Y tanto la quería,

cómo no quererla cuando reía 

distraída. Fue un riesgo luminoso 

 

y me acerqué de más a su destello.

El arte era apenas el reflejo

frágil de sus manos, y de sus ojos.