Devuélveme el corazón
que un día ingenua te entregué,
devuélveme cada suspiro
que con tanto amor te confié.
Hoy te alejas en silencio,
solo me ofreces perdón;
sabías lo mucho que te amaba
y me respondes con un adiós.
Te di mi confianza,
te hice parte de mis sueños,
te entregué todo de mí,
jamás imaginé la vida sin ti.
Solía perderme en tu mirada,
descubriendo en ella una historia,
y siempre te vi como el amor
que llenaba mi memoria.
Sé que no fui perfecta,
pero elegí perder mil veces ante ti;
sé que amar es perdonar,
y por ti me olvidé de mí.
Hoy entiendo que amar también es
soltar lo que tanto lastima.
Quise sanar un corazón herido
y le entregué toda mi vida.
Pero el amor no siempre cura,
y me dolió comprender
que luchaba por una causa perdida,
dejando mi alma vacía.
Sé que nuestro fuego se apagó,
sé que jamás volverá.
Por eso mis noches son frías,
y te pido que te lleves
los recuerdos que aún me hieren.
Devuélveme cada promesa,
devuélveme los sueños,
devuélveme la vida que te di.
Y aunque sé que te amé,
lo mejor… es decir adiós.