Ars Vivendi
Pensar lleva a sentir dónde se encuentra
el alma misteriosa de la bruma;
sentir, lleva a pensar cómo rezuma
la voz sensacional que desconcentra.
Entonces, que tomando el desafío,
planteo como tal, ¿por qué sonroja
la niña sorprendida en cuya troja
después de ser pigmento o cual rocío?
¿Por qué dudar complica y soluciona
incógnitas severas de la infancia,
si el alma que construye en su fragancia;
inmóvil nos sorprende y se estaciona?
¿El tiempo y el silencio son detalles?
Quien sepa responder sea oportuno;
al cabo, con saber, divierte a alguno
que sueña en su interior cerros o valles.
El vicio es maleficio de la vida,
horrores representa a quien pervierte:
mas todo lo que llega y que divierte,
subsana y al placer da despedida.
Quien logra con virtudes ser disperso
y adhiere a su arsenal la paz del alma:
el éxito cosecha mientras calma
la sed que engendra amor y pare al verso.
Por ende, la advertencia es un consejo;
consejo que lo escribo y se derrama:
no dejes apagar tu propia llama,
ni entregues la elegancia en el espejo.
Samuel Dixon