Rafael Blanco López

Que no falten las palabras

Cuando el día se quiebra y el pecho se llena de nudos, una palabra puede ser el único lugar seguro.

 

Que no falten las palabras cuando el miedo se disfrace de silencio y el orgullo aprenda a cerrar la boca.

 

Que estén para nombrar el amor sin prisa, para pedir perdón antes de que el tiempo decida por nosotros, para agradecer lo que permanece cuando todo cambia.

 

Porque hay silencios que no protegen: apagan, dejan cicatrices invisibles.

 

Que no falten las palabras, aunque sean frágiles, aunque no alcancen, aunque lleguen tarde; pero que digan, que acerquen, que se queden.

 

Libres.

Auténticas.

Verdaderas.

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Rafael Blanco López 

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