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La Paz... y la No Violencia...
Diferencias.. Salvedades.. y Contextos..
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(…. aunque el texto también puede ser solo leído, y sin más ….)
Daniel Alamón · MIX La Paz y La No Violencia
me lo dicta mi conciencia, no está bien, no, la violencia
me lo grita hasta la ciencia: es la paz la mayor preferencia
me lo avisa la presencia de una herida,
cuando sucede una en mí, y me lastima
me lo predica claro mi credo:
que ser violento está muy mal y que además es feo
Pero aclaro los conceptos para ver adónde llegamos con ellos:
no, no lo haré, la justificar, pero sí tal vez la relativizar según los hechos
En mi mapa, el que me he compuesto entre los valores y lo que considero correcto
pongo en un lugar que es de los primeros a la paz, como valor absoluto y como un bien, uno supremo
Y así funciono desde que algo ya recuerdo,
y así siempre me lo propongo: no ser ni actuar jamás siendo violento
Pero hay un pero en todo esto, y hacia él en este papel avanzo, lento..
para más claro comprender de qué viene todo esto: de comprender cómo la piel a veces desoye a eso que pienso.
Son no-sinónimos los términos que a continuación contrasto y que juntos se los presento:
es la paz, uno de ellos, por supuesto; y es el segundo uno que en sí mismo es uno compuesto
De qué hablo, a qué me refiero? A la no violencia como el sinónimo incorrecto
el que en sí mismo contiene un valor, pero uno que en el fragor a veces no lo sostengo.
La violencia es en esencia una situaciòn cuya emergencia es la del no respeto
de ultrapasar con plena conciencia a un límite de bienestar, que humano y que ajeno.
Es violencia la actitud de la emergencia de la fuerza,
de la prepotencia, del daño infringido a sabiendas;
del dolor que es provocado con alevosía y con declarada intención,
tras de una afectación ajena y por motivos de cancelación de la tensión que le es previa.
Es violento el que procede sin argumentos, el que decide un atajo que es cruel y cruento
para cancelar su patente, su frustración; suprimiendo en los hechos a quién o qué se la ocasionó
Y hete aquí la disyuntiva: si un violento atenta contra mi vida
no me sale, no me saldría, lo sé: lo de mostrarle la otra mejilla ... como dijo bien no sé quién
La agresión exige defensa, y la inacción -o la reacción postergada, cuando ella-
¡son perniciosas! .. en tanto que o la alientan a la violencia;
o la potencian de facto y con urgencia
y vuelven a la emergencia una situación, muchas veces de muerte o de supervivencia.
Por lo tanto, lo que digo, y que tanta saliva hoy me gasto en explicártelo amigo, es que:
sí que es cierto: que lo de ser violento ¡no está para nada bien; lo sé!
Pero si es el caso que alguien que viene siendo violento intenta profundizar, aunque sea un poco más
sea al daño, sea al riesgo, sea al efecto buscado de generar más miedo, entonces lo siento, yo no puedo:
y le concedo a mi reflejo, al que es un instinto que previo incluso a lo moral:
el protagonismo fundamental y la reacción que mejor me convenga
para y ya intentar a la agresión cesar o para cancelar el efecto de la que me llega
Y VIOLENCIA LE DEVUELVO... (¡y a reclamarle a doña inocencia!)