Está noche vendrá la muerte y tendrá sus ojos.
Para llevarte con esa misma calam de cuando lo conociste.
Está noche podría pintar los versos más tristes en mi piel,
Dejar sangrar cada palabra lentamente,
Podría dejar caer mi dolor y sentír el ardor,
como quien se asegura de que aún existe.
Está noche podría mirar las estrellas a tu lado,
Podría hablar sobre las constelaciones,
Podría perderme en la hermosura de tus ojos.
Esta noche el vacío se sentará a mi lado,
no dirá nada,
solo apoyará su cabeza en mi hombro
como un viejo amigo cansado.
Podría escuchar su silencio,
podría entender que no todo lo que duele
quiere destruirme.
Esta noche el amor no llegará como promesa,
llegará como refugio,
como ese lugar al que uno vuelve
aunque esté hecho de grietas.
Podría amarte sin pedirte que me salves.
Esta noche podría tomar tu mano,
sentir cómo mi pulso se calma al ritmo del tuyo,
como si nuestros cuerpos se pusieran de acuerdo
para seguir un poco más.
Podría abrazarte mucho,
Para aferrarme.
Esta noche el vacío y el amor dormirán en la misma cama,
uno mirando al techo,
el otro respirando lento.
Y yo, en medio,
aprendiendo que se puede sentir todo al mismo tiempo
sin romperse.
Esta noche no prometo mañanas,
no prometo eternidades,
solo prometo quedarme aquí,
escribiendo,
amando,
sintiendo,
aunque duela.
Esta noche sigo vivo,
Y a veces,
Estar muerto pero aún respirar.
Está noche decido quedarme un rato más,
No lo hago por mi,
Lo hago por ello, y los que aman.
El sonido del mundo.