Con mismo ahínco cedería como Ulises
la eternidad por el dulce camino
de vuelta hacia mi patria
prometida por los dioses eruditos
Enfrentar de Poseidón la ira,
Las sirenas y cegando al cíclope
de la vanidad y lo mundano.
Naufragar como mendigo
En tierras alguna vez mías...
Y retomar poco a poco la valía.
Libro a libro tus ojos han de brillar
en los míos con renacida ilusión,
Y lloraré al ver tu lealtad honrosa
encaramada a tu humilde corazón.
Dioses, oh, poned a prueba mi pericia,
Que he de probar mi talante y resolución,
Esperadme con paciencia tierra querida,
Ítaca, tus ojos... donde aguarda mi amor...