Que lindo que te amen
No con la piel, sino con el alma
Que te desnuden, más no de la ropa, sino de las entrañas
De aquellos recónditos pasajes oscuros de una mente desierta
Oculta bajo el regazo normativo de una sociedad impía e incierta
Más quiero que descubran, lo que se haya oculto de la luz
Aquella tristeza envuelta en recovecos de falsas felicidades
Que besen no mis labios dulces y joviales, sino más bien mi boca de cuya brotan amargas verdades
Quien de la profunda mirada no encuentre los espejos del alma, sino que con las hostilidades del corazón
Quien encontrando la belleza de en lo que mí hace aborrecer, no me rechace, más bien, me ame