El avance humano se desarrolla en conjunto con la mente y lo físico, así como destellos de armonías espirituales.
Antes de la llegada de ese fatídico día
en la cúspide de lo material, donde la ignorancia no pueda ser sostenida por una camioneta de lujo o un soberbio asiento en el que yace el poder depositado.
Cualquier salto a estas evocaciones será una constante representación de un conjunto de átomos que distorsiona su naturaleza, para convertirse en una pieza que simboliza el deterioro.