Estas no son mis lágrimas, amada mía,
es solo el brillo del rocío que queda aquí;
En otros campos,
donde los amantes están,
y aman a sus novias, mejor que yo.
No es mi voz la que escuchas temblar, cariño mio,
quizás es solo el viento que pasa deprisa,
agitando las hojas que caen en el sendero,
donde están las huellas de otros enamorados,
que cuidaron tus pasos, que debí cuidar yo.
Y este fuego que hoy quema mi pecho,
no es el dolor de tu adiós,
es solo el sol, que cuenta los días que han pasado,
brillando en los ojos de aquellos que esperan,
y guardan tus besos, como yo no pude.
Pronto me cubrirá la noche, mi vida,
y no es cansancio, es solo un sueño profundo.
Despertaré en otros campos, bajo la sombra de aquel árbol, donde descansan las ilusiones
Desde allí podre decirte lo que otros no...
Gracias por las manzanas.
Inspirado: Poema de Giuseppe