Queridísimo Porky,
porcino de mis suspiros,
yo adivino tus divinos
tartamudeos y me muero
de suspiros durareros.
Eso es to- eso es to-
eso es todo amigos,
dices decir en tu esmero
de encantador tartamudo,
no serás jamón serrano
ni comilona de año nuevo,
no serás plato primero
ni andarás al matadero.
Mi chanchito de la suerte,
mi alcancía de las monedas
que coseché en la pradera
de mi niñez para verte.
Entonces, ¿a qué romperte?
si te mantienes tan cierto,
real, definitivo y verdadero
como la mañana viva
o el cascabel venidero.