1
Ay, yo no sé lo que me pasa
desde que vi a esa muchacha,
tengo la cabeza loca,
dando vueltas como tapara.
Como si la hubieran pateado,
ya no pienso en nada más,
solo pienso en esa niña,
que me roba la tranquilidad.
¡Ay, Dios mío, qué cosa rara!
el alma se me alborota,
es como rumor de abejas
rondando dentro de un panal.
Voy a buscarme un buen brujo
que me dé su ensalmo santo,
pa’ que calme mi tormento
y me saque este quebranto.
2
Tiene los dientes blanquitos,
su sonrisa me enamora,
su pelo aterciopelado
me deja sin razón toda.
Su carita redondita
se parece a un corazón,
y esos ojos tan azules
me tienen encandilao.
¡Diosito mío, ayúdame!
que el amor de este pelao,
ya no aguanta tanta espera,
vive loco y desesperao,
con el pecho hecho ceniza,
y el corazón enamorao.