Eduardo Villacal (seudónimo)

y tu risa.

Encendida

escorrentía.

Torrente

de gracia subsumida.

Fulgor

de dientes

y de encías.

Llameante

osadía de la boca

en clave de beso

y de huida.

 

 

y tus manos.

Frescas.

Lanceoladas.

Asintóticas

piezas de lo exacto.

Geómetras inclementes

de la forma y de la idea.

Artilugios

eclécticos del roce.

Paroxismo a contramano

de lo obvio

y de lo injusto.

 

 

y tus ojos.

Verde fino,

arduo mar,

campos de trigo.

Sinergia de linternas.

Insondables lejanías

que irrumpen

e interrumpen.

Aciertos ópticos.

Estrépitos de luz.

Exabruptos

del crepúsculo

o de la luna.

 

 

y tu hermosura.

Ofensiva.

Delirante.

Insoportable.

Entelequia

en la periferia

de la lógica.

Teorema irrefutable.

Delicada exageración

de lo precioso

y lo preciso.

Redención indeclarable

entre lo humano

y lo divino.

 

 

Tú,

lágrima de viento.

Rumor estupefacto

que ipso facto,

se trasloca.

Suspiro

del desquicio.

Algoritmo de hembra

que enamora.

Arpegio disonante

del amor

y del olvido.

 

 

Absurda encrucijada,

dulce paradoja

del destino.