Daniii_Farías

Las cosas y sus principios

 

 

Toda cosa tiene un principio,

aunque finja haber estado siempre.

Nada nace del vacío:

hasta el silencio tuvo una primera vez

en la que decidió callar.

 

La piedra fue polvo antes de aprender a resistir,

el río fue lágrima

antes de saber avanzar,

y el fuego fue miedo

antes de aprender a arder sin pedir permiso.

 

Toda cosa tiene un origen,

una grieta inicial,

un temblor mínimo

que nadie vio

pero que lo cambió todo.

 

El amor comenzó como una pregunta,

no como una certeza.

El odio nació del miedo,

no de la fuerza.

La fe nació de una caída

y la esperanza

del instante exacto

en que alguien se negó a rendirse.

 

Nada ocurre porque sí.

El viento no empuja sin memoria,

la noche no cae por capricho,

la herida no duele sola:

duele por lo que recuerda.

 

Las cosas pasan

porque algo fue empujado demasiado lejos,

porque algo fue callado demasiado tiempo,

porque alguien miró al cielo

esperando respuesta

y el cielo respondió con espera.

 

El principio de una palabra

es un pensamiento que no aguantó quedarse adentro.

El principio de un poema

es una herida que aprendió a hablar.

El principio de un hombre

es un latido que decide seguir

a pesar de saber

que un día va a detenerse.

 

Incluso la caída tiene su causa:

se cae quien se atrevió a caminar,

se rompe quien se animó a sentir,

se pierde quien buscó

algo más grande que sí mismo.

 

Nada es inútil en su origen.

El error enseña,

la pérdida talla,

el dolor ordena el alma

como un fuego lento

que quema lo falso

y deja lo verdadero.

 

Las cosas existen

para decirnos algo.

A veces gritan,

a veces susurran,

a veces solo esperan

a que tengamos el valor

de escuchar.

 

Y cuando algo termina

no es el final lo que habla,

sino el principio

que ya cumplió su misión.

 

Porque toda cosa tiene su porqué,

aunque no lo entendamos hoy,

aunque duela ahora,

aunque parezca injusto.

 

Y quizá el principio de todo

no sea el tiempo,

ni la materia,

ni el destino,

sino esta necesidad humana

de preguntar

por qué pasa lo que pasa

y de escribir

para no olvidar

que incluso en el caos

hay un origen

esperando ser comprendido.