Tú y yo estamos locos, porque en tus ojos
reconocí el mundo que habita en mi cabeza.
Ese que tú haces brillar.
Soy decidido, soy valiente,
con Dios caminaremos de frente
y en los desiertos
Él será nuestra fuente.
No necesitas armadura,
solo aprieta mi mano y no cargues tu pasado.
Lo nuestro es destino, no un error,
No es fantasía, es pasión.
Ven, ven a llorar y a reír conmigo.
Nunca, nunca te rindas.
Cariño, respira profundo,
porque cada golpe, cada caída
nos acercará más a Dios.