No sé cómo
pero estoy debajo de la aurora
debajo del universo,
encima de mi cumbre.
¿Qué se yo si alguien me acompaña
con mi alegría honda con mi canto tibio?
Pero eso sí, la onda de su mirada
es un sueño y la sonrisa de mi Señor la espuma del oleaje.
¡Oh... aves que entonan junto a mí
canción hacia el cielo!
¡Oh... soplar que soplas
su presencia bendita!
Por siempre la gloria
es para quien me amó
por siempre la gloria es para quien vive por los siglos de los siglos.
Ojalá mi oración con el corazón
en la boca no acabase nunca....
Cristian Jovani
(Derechos reservados del autor).