Miguel Aiuqrux

EN El PALACIO DE VERSALLES


El humo se alza lento
desde las ruinas de mi pecho.
Por las calles donde fuimos
corre una sensación de irrealidad.

Los reyes ya se han marchado,
sus nombres se han borrado.
Quemé tus mansiones
para no escuchar tu eco.

Espero ver nacer el día,
pero el tiempo se disuelve en el viento,
preguntándome por qué,
preguntándome por qué…
resuena
en el palacio de Versalles.

En los consejos de la medianoche
mi voz conversa con sombras.
Hablo solo toda la noche,
no hay lugar adonde volver.

Tu recuerdo avanza
como un ejército desde el sur.
Mis promesas, tus promesas,
se consumen sin dejar nada.

Mientras espero que el día comience,
mi tiempo se me escapa en el viento,
preguntándome por qué,
preguntándome por qué…
resuena
en el palacio de Versalles.

El fantasma de lo nuestro
aún ronda mis calles.
Atraviesa siglos de insomnio
con un propósito inconcluso.

Habla en el vino barato
de noches sin verano.
Sus voces rojas y ámbar
detienen mi vida en los semáforos.

¿Por qué sigo esperando que el día comience,
si mi tiempo se disuelve en el viento?
Me pregunto por qué,
me pregunto por qué…
resuena
en el palacio de Versalles.

Me pregunto por qué…
resuena
en el palacio de Versalles.