Carlos Ojeda

Mi prisa.

Mí prisa.

 

Que culpa tienen

tus ojos

que se achinan

cuando me buscan.

Tus labios

que se humedecen

untándose de sentimientos

para entregarse en un beso.

Percibir tu respirar

manda mi corazón

a latir más aprisa.

Esto si no puede ser

será solo el soñar

de ese sueño

del que no queremos despertar.

Vete de mi, si, vete

y vete bien lejos,

que la prisa por lo prohibido

es una realidad.

                   Amor mío.