Ojalá
y un día
de estos,
no importa
si
esté
finalizando
el día,
alguien
de repente
me sostenga
la mano,
perpetúe
su afecto
en mí
y diga de sus
labios:
—Tranquilo,
todo
está bien.
A veces
solo necesitamos
de esas
palabras
para seguir
sosteniendo
la vida.