Jhondy Algenys

¿Quién mató al mundo?

¿Quién mató al mundo?

—pregunta el viento entre ruinas—

¿fue el fuego,

la guerra,

el tiempo?

No.

Fueron manos con nombre,

ojos que miraron y eligieron no ver,

voces que callaron cuando el oro habló más fuerte

que la vida.

El mundo no murió de golpe,

murió despacio:

en cada árbol talado por codicia,

en cada río convertido en tumba,

en cada niño al que se le robó el futuro

para sostener un presente falso.

La destrucción no cayó del cielo,

nació en la mente humana

y se ejecutó con orgullo.

Inventamos progreso

y lo usamos como excusa

para olvidar el alma.

Pero si las manos humanas

pudieron romperlo todo,

esas mismas manos

pueden reconstruir.

Porque el cambio también nos pertenece.

Porque aún late la tierra

bajo el concreto y la sangre.

Porque no todo está perdido

mientras exista alguien

que se atreva a preguntar:

¿Quién mató al mundo…

y quién tendrá el valor

de salvarlo?