Puto busco mi ración del gran dilema que no afloja
más y quema hondo el don ajeno a algún control,
esta hoja que la mancho aún tan roja yo masoca
como soy hoy si otra vez le falta el sol a solas
contra toda roca y resbalón, sordo entre balas
frente a un dios que nos ignora, de la mano
del demonio juventudes en pintura, aquí los raros.
Yo mismo no sé qué hacer, qué me interesa.
Caigo a veces bien, pese a mí inexperiencia
aunque pasos van más de cién, tan pésima.
No hay ninguna cosa más a mano aquí,
aunque nunca yo querría eso para mí,
cada día que se junta con preguntas mil.
La coartada es fina para cada que decida
al fin de todo en vida desde siempre desmedida
si entre mí se enciende siguiente el clímax
o acomodo de algún modo estas pocas sílabas
como no jamás podría otro absurdo día
al mundo si le llega su mínima propina.