Me voy con mi poesía,
que no es mucha,
pero esta tristeza
aquí se queda.
Este vacío
de mis manos,
que hacen un hueco
para esperar las tuyas,
esta espera tan estirada
que ya no distingue
los lunes ni los domingos.
Este vocabulario
donde me faltan
definiciones
que no conozco,
porque esta sed,
esta sed
maldita sea,
no sé qué sería
no tenerla.
Me voy hoy,
pero dejo aquí
estas hojas manchadas
que soñaron un día
con ser letras,
para que quizás
sean otros ojos
(y no los tuyos)
los que encuentren
lo que yo, con tanto esmero,
guardé dentro de ellas.