En silencio camino,
aguardando la presencia
de quien pueda completarme.
No deseo más de lo que merezco,
solo un calor que alivie la herida,
que me rescate del peso del mundo
y de su extraña forma de existir.
No odio a las personas,
pero observo cómo huyen,
cómo se desprenden del compromiso
sin mirar a quién dejan sangrando detrás.
No quiero quedarme en eso.
Prefiero el silencio.
Prefiero tu cercanía,
ese calor que me nombra,
que me devuelve la calma
y me recuerda que no estoy roto,
solo pienso distinto,
y no necesito permiso
para ser quien soy.