He cometido el error de pensarte un poco,
pero ya es tarde
porque ya me he dado cuenta
que no solo me haces falta,
sino que también te necesito.
Te busco
en los suspiros de mi boca,
entre el bullicio de la gente,
pero mis esfuerzos parecen ser inútiles,
muy inútiles y muy agotadores.
Y aquí es cuando vienen
las punzadas en el corazón
cuando se me cruza por la mente
que me he quedado solo,
muy solo, amor,
y no solo por mí,
sino por nosotros,
por lo que fuimos
y por lo que pudimos llegar a ser.
Ahora, desde esta
nueva perspectiva,
noto que me estoy cansando de seguir
esperando,
pero siguen pasando los días
con total indiferencia
ante mi dolor,
porque aún no has cruzado mi puerta,
no estás aún a mi lado.
¿Qué ha pasado?
¿Por qué me has negado el derecho
que tengo a la esperanza de esa manera?
Si algún día tocas a mi puerta, amor,
por favor,
cierra bien la puerta
cuando pases
para que no me vean
arruinado,
para que no vean las moscas
encima de
mi cadáver,
porque hoy he muerto...