De la impericia del amor,
escapando de su imprudencia,
haciéndole caso a la inmadurez.
A veces toca cancelar el viaje…
para evitar un largo sufrimiento.
No nos está permitido improvisar,
quizá es demasiado riesgo,
o tal vez la cobardía nos domina…
manipulando la cordura,
tratando de inducir miedo a la confianza.
Nos hace creer que es mejor resignarse…
y renunciar a la utopía de la felicidad…
antes de que el corazón se rompa.
El tiempo juega a su favor,
marca cada evento de ansiedad,
nos convence que vamos perdiendo la esperanza.
Me seco las lágrimas con la soledad…
y en un silencio cómplice…me acomodo las tristezas…
y avanzo hacia la incertidumbre…
resignado,
sin esperar que se revierta mi suerte.
El amor tomó la temeraria decisión de abandonarme,
ella se fue con su enigmática apariencia…
y yo me quedé con el vacío que dejó…
tratando de acostumbrarme.
Sobrevivir, ¿para qué?...
si nada tiene sentido,
hasta la melancolía que sentía…se fue,
porque apagaste en mi ser…
la pasión que me mantenía vivo.