El costo de llegar.
Cuando los amigos
eran todos
y la mentira
no tenía lugar
que fácil era vivir
que fácil era soñar.
Se vivía sin apuros,
no había prisa por llegar,
era lo mismo día o noche,
lo que importaba era estar.
Y pasó un año
pasó otro
quien los podía detener
a quien podía importar
queríamos ser grandes,
queríamos ser viejos
y lo logramos
y fue sin querer.
Ahora que el tiempo
nos recuerda
de esas batallas libradas
estamos todavía aquí
todas ellas ganamos
aunque en más de una
la vida perdimos.
Mis amigos.