◇ El disparador emocional
A veces, ciertos hechos en los que somos protagonistas se ven opacados o interrumpidos por un disparador emocional cuya existencia desconocíamos, hasta que estalla frente a nosotros. Es entonces —y no antes— cuando el detonante se repite. No podemos evitar la reacción: hay consecuencias, hechos concretos que se desencadenan después.
Ese disparador genera una respuesta que puede ser violenta o no, pero que marca un quiebre, un cambio de actitud. Y surge la pregunta inevitable: ¿qué lo provocó? Tal vez algo imperceptible —una mirada, una palabra— o un descubrimiento inesperado, como la revelación de una mentira. A veces es sutil; otras, imprevisto, pero siempre decisivo.
La reacción dependerá del grado de paz interior o de la paciencia de cada quien, independientemente de si se conoce o no a la otra persona. Por fortuna, no todos los disparadores son negativos. Algunos provocan reacciones que nos favorecen, cuando el hecho que los origina es, también, positivo.
♣ Autor: Vientoazul 🦋⃟ ©
“La realidad y la literatura hacen que todo pueda ser más fácil”