Alberto Escobar

Temo

 

 

Temo el vacío,
la nada, la explana
da delante, inmensa,
sin fronteras, vasta, 
inconmensurable, desierta.
que la voz al pronunciarse
se convierta en eco, carente
de un oído al otro lado, insig
nificante, accesoria, y el frío 
que eso impregna.
Temo hablar y que nadie res
ponda, y llegar a concebir
que vivo en un vacío abarro
tado de nada, de aire viciado,
y tener que mirar hacia dentro
y hacerme cargo de lo que no
hice, de lo que no limpié cuando
debí hacerlo, que pospuse por e
vitar tener que bajar la cabeza. 
La sordera que produce un vacío,
tan honda, tan sorda, a eso temo,
al espejo en frente que eso significa
—prefiero mirar a otro lado para
no verme en la obligación de aga
char la cabeza, de tener que hacer
me cargo de una inanidad, de una
gusanidad tan inmensa, eso me da
miedo—.
Temo el vacío, sí, y eso me lleva
a tapar los huecos que libres sobre
la superficie de mi piel están con 
ilusiones falsas, con vellocinos de 
oro, ídolos de barro, becerros de i
gual metal, y ser ganado sumiso
 tras una estela falsa, de un pastor 
manipulado, adulterado por un de
seo de aparentar que no aparenta, 
y mayoral de un sinsentido que no
siente, y retirarme de un mundanal
ruido que no suene, que no distraiga.