PIEL DE PÍXELES
La noche se filtra por la ventana,
pero mi única luz es este rectángulo de cristal.
Trece días de ventaja nos separan al azar,
Morena de fuego, trigueña de sombras,
dueña de unas curvas que mi mano cree recordar,
aunque nunca cruzaron el umbral de lo tangible
.
Éramos dos fantasmas electrónicos,
devorándonos pixeleados hasta lo cómico.
Tu risa de mujer que ya lo sabe todo,
mi dedo buscando el norte en tu espalda digital.
Sexo de silicio, gemido funable,
caricias que mueren al cortar la señal.
Aracely, estuvimos a punto...
de que el sudor fuera real y no una promesa más.
Treinta y nueve grados de un deseo virtual,
un archivo guardado que se empieza a borrar.
Sexo de silicio,
viajando por nervios submarinos;
te recuerdo entera, firme y accesible,
como esa fruta que nunca llegué a morder.
Pero el desdén se filtró por la señal,
el frío de los kilómetros congeló tu voz...
y cortaste el cable que nos hacía creer.
A veces extraño el brillo de tu mirada en el chat.
Me queda la amargura de no saber a qué hueles.
¿Me guardas todavía en un rincón de tu memoria?
¿O soy un bit perdido entre tus otros placeres?
Sexo de silicio, gemido funable,
caricias que mueren al tocar el metal.
Aracely, estuvimos a punto...
Treinta y nueve grados de un deseo navegable,
un archivo guardado que se empieza a borrar.
Una memoria expandible que decidiste actualizar.
(Que decidiste eliminar)