La muerte y el loco

Viajero solitario

Hay días amargos y fríos,

otros, vacíos y grises,

y sobre todo, sin motivación.

 

Son momentos en que deseamos

abandonarlo todo:

escapar y volar como ave,

mirar el mundo con ojos de gato

y dormir con la tranquilidad de un oso.

 

Y sin embargo, para lograrlo,

solo nos queda empezar de nuevo.

Dejar caer lo que debe caer

y, sobre los escombros,

construir un nuevo cimiento;

plantar un árbol distinto.

 

Basta entonces con empacar el pasado,

dejar que la sabiduría nos guíe

y salir a caminar por el mundo

como quien viaja sin retorno.

Así descubriremos nuevos rincones,

nuevas perspectivas.

 

Tal vez, en algún rincón del mundo,

encuentres por fin a esa versión tuya

que tanto anhelas.

 

Nunca olvides esto:

la vida se vive

mirando el futuro,

caminando un nuevo presente

y guiándonos con el pasado:

un pasado que ahora solo es vigor.

—La muerte y el loco