Jesús Ángel.

Más allá de la imaginación.

 

Las palabras que salen del alma y han sido bañadas por la experiencia, libres de filtros, tal como fueron vividas,

 

fluyen como el agua de una fuente cuando mana de la montaña, o la lluvia que cae sin haber sido llamada.

 

Por eso no es lo mismo escribir usando solo la imaginación que hacerlo con la propia vida,

 

del mismo modo que no existe un café solo sin agua.

 

Solo entonces las palabras descienden intactas, como el agua que vuelve a nacer en lo alto de la montaña,

 

dejando a su paso un huella única, porque nacieron del alma.