Me duele la grieta
que hay en mi carne
esta abertura que quema
flacidez de la distancia
oquedad enterrada
en recovecos.
Diez años fue mucho
para la orfandad
de mis alas
soledades habitan
ya mi garganta
cuando veo, un siniestro
futuro carcomiendo
mi sepulcro
aún está vacío
las golondrinas se fueron.
Yo tuve un hermano
que se perdió
en el almanaque
se lo comieron las sombras
se escondió entre
los meses
y aún así, escucho
su risa de niño travieso
crecimos a la distancia
compartiendo nada
tal vez solo recuerdos.