Hiro orozco

\"Mi amor\" (Poema pensamiento)

Mi amor por ti no era tan ardiente como mil soles, mas bien era tan frío como el ácido qué corre por mis venas al ver que te has marchado a los brazos mas cerrados qué encontraste. 

 

Tomo un poco de alquitrán y fumo un poco de obsidiana para pensar que aun me amas.

 

Sufro y mis enemigos mas cercanos me consuelan diciendo “Fue tu culpa, fue tu culpa”.

 

Me despido después de dejarte en el tranvía que te alejara de mi pero mantendrá cada vez mas cerca mis sentimientos de tu rechazo

 

Me golpeó la cabeza porque me duele el tobillo, y si, ya se que no tiene una relación real, tampoco nosotros la tuvimos.

 

Grito al abismo, tratando de hacer eco en tu coraje, porque es el sentimiento mas fuerte que jamás me tuviste

 

Me retuerzo en tus entrañas que me ahorcan y al mismo tiempo son tan suaves que podría tirar aun mas fuerte.

 

Y el pez que se cortó las alas me mira celoso porque soy mas miserable.

 

Me pinto de amarillo y me colocó al lado de la estrellan qué mas amas, esperando que me mires. Tu sientes mi presencia y rompes las cortinas.

 

Me confundo tanto que, en medio del delirio muletillas caminantes salen disparadas para alcanzar tu voz. “Y si hubiera…” “Si tan solo hubiera..” 

 

Me muerdo las arañas y tiro los leopardos, tratando de hacerme daño, porque dudo que pueda ser mas dulce qué el amargo dolor que dejas en cada sombra qué me ocultas.

 

Tiemblo, escucho un recuerdo del mañana haciendo referencia a la boda de tus sueños donde yo soy la persona con el rol de sepultura. Mi papel es enterrar los restos de este amor cobarde en la tumba del “pudiera que…”

 

Me despierto en una planta, soy semilla putrefacta qué nace de la neblina y crece con la angustia. Al crecer mi fruto da cizaña bien fresca que se come con atole.

 

Veo como te enamoras y mis ojos se derriten porque la sonrisa que le dedicas a alguien mas es tan radiante como la oscuridad que a mi me diste.

 

Por eso te amo, porque tus heridas son las mas jugosas y tortuosas jamás vistas. Marcas negras con textura de arena echada a perder que me recuerdan lo que pudo ser y no será. 

 

Me estremezco entre mi cuna y vuelvo al vientre del nacimiento de este sentir tan sano como ahogarse en un mar de espinas venenosas.

 

En el vientre veo una luz anaranjada qué perpetua paralela a mis oídos para que sientan la vista de un aroma de buen sazón. 

 

Y en mis ocho sentidos y medio, los dedico todos a hacerme la víctima, como dicen los rumores de mis amadas negativas.

 

Me dejo golpear un ay otra vez. Sangro mucho. Sangro calcio que te nutre desde el hueso para crecer un desprecio hacia mi persona 

 

Me recuesto en el regazo de tu la sombra de tu sombra, tratando de ser sirena para sentirme menos humana que el yo futuro de hace años atrás. 

 

Ya sabes, sigo tonterías. Me expreso en un alfabeto compuesto de la mas difícil sinalefa: la empatia.

 

Tomo un trago del árbol de serpientes y su veneno me sabe a uvas frescas con cenizas frescas de la difunta dignidad mía.

 

Aunque lo sepa no me sirve si el gusto es tan culposo, que regreso con la piernas destrozadas, arrastrándome para que ahora destruyas mi pecho.

 

Son las 11:28 de la noche en Un jupiter saturno, tal vez allá las cosas sean distintas y en una luna tu me mires sin molestia ni asco alguno.

 

Pero mientras viva en esta tierra cargare con el ayuno de las palabras que no te dije y una mora explosiva