Trágico y volátil es el cuerpo terrenal,
vano e incauto para el instinto animal,
efímero al tiempo,
simple vasija para el espíritu eterno.
Mil formas de recipiente
para el alma que todo resiente,
mil maneras de trazar un camino.
Y contigo me crucé,
para mí buena suerte.
Contigo ha sido siempre,
y mi alma lo presiente.
¿Cómo proceder cuando ya todo hemos sido:
amantes, esposos y hasta mendigos?
¿Cómo proclamar este instante
nuestro sino fuera por destino?
Dime, ¿cómo proceder
sin terminar destruidos?