Aunque joven me has traído al mundo,
con valentía guiaste mis primeros pasos,
y en ese amor tan puro y tan profundo,
me resguardaste siempre entre tus brazos.
Bendito hijo soy, lo digo al viento,
afortunado por ser parte de ti, de tu luz,
de tu ser soy parte en cada pensamiento,
porque mi origen y mi calma eres tú.
Y de mi ser eres madre, raíz y sustento,
aunque el tiempo corra y el mundo cambie,
a veces olvidamos lo importante un momento,
pero no hay distancia que este amor desate.
Siempre serás mi amor, mi guía constante,
en mi corazón no existe mayor verdad:
eso eres tú, mi madre,
mi refugio eterno y mi felicidad.