Libélulas que invitan a soñar
El sol compone su martinete,
martilleando basaltos
en un paraje aún por descubrir.
Las soledades
acallan pensamientos prematuros y,
sobre los escombros de vocales y consonantes,
derraman el tul de sus silencios
para ordenar silogismos cartesianos.
Irisadas libélulas
pueblan la entrada
de la caverna de mis cábalas;
sus siluetas alargadas proyectan
jeroglíficos danzantes
en lo más hondo de mi existencia.
El ”BizzzVirrreo” de sus alas
me invita
a … seguir soñando.