Odio sobre pensar tanto, pero odio más no hacerlo por mi.
Odio hacer a un lado mis creencias e ideas solo por no herir a alguien más , odio no verme a mi.
Odio no procurarme, porque al final soy lo único que tengo asegurado, veo como todos piensan en ellos y está bien ya que ellos saben lo valiosos que son.
Odio que nunca nadie me halla pedido perdón de verdad, ni siquiera yo me he disculpado por ser así.
Odio no reconocerme, odio no estar para mí y odiarme totalmente.
Odio que me digan que soy una tonta por ser así, por fijarme en los demás y al último en mi, por querer salvar a todos y no salvarme a mi.
Odio cada gota que corre de mis venas
Odio darme cuenta lo triste que es que te amen y tú nunca lograr amarte.
Odio que esta lista crecerá, y al final, mi nombre y mi alma sean lo único que odio pronunciar.
- Las raíces del sauce