Estoy como esos dementes que beben silencios
en una adicción nueva de envenenarme con la soledad.
Voy en un camino de un destino demasiado viejo
confundido en un tiempo que no sabe que es la eternidad.
Estoy como esos pajaros que no se atreven al vuelo
como esa mezcla de colores que se quieren multiplicar.
Voy contando toda mi historia en un complejo verso
con mi fe herida en un Dios que simplemente ya no está.
Estoy falto de esa vida que alimenta a mis huesos
sin querer que por las noches haya algo para poder soñar.
Voy con la rebeldía aun del corazón que mueve mi pecho
buscando liberar a las sombras que en sus manos tiene la oscuridad.
Estoy en la melancólica resignación de oír al viento
de ver esta luna prohibida que esta noche adiós me dirá.
Voy atravesado por quimeras que hoy me dan ese miedo
de saber que estoy muriendo y que ya no habrá otra oportunidad...