Es fácil decir adiós
sin siquiera mirar atrás,
pensar por un instante
que todo estuvo mal.
Qué fácil es juzgar,
qué fácil decir: “olvídalo todo
y comienza de nuevo”.
Tal vez nada sea fácil,
pero en ello está el sentido,
la certeza de que cada día
trae un nuevo destino.
Aunque a veces no entendamos
y sintamos que nada vale la pena,
siempre habrá un motivo,
un motor que nos impulse,
y nos recuerde que la vida…
es maravillosa.