De gracias llena
como María;
el brillo en su mirada
tan plácida y serena;
de amor; su luz tenía.
Tan apacible,
mística y pura;
su estampa inmaculada
guardaba lo sensible
de célica criatura.
La amaba tanto,
que al extrañarla;
el alma apasionada
se viste de quebranto
sin poder olvidarla
Autor:Aníbal Rodríguez