Cada día,
cada día más lejos,
cada momento en el morir.
En la buena muerte, cada día voy
en la disgregación de todos los límites,
aliviando el cerebro, ese alma que se escapa.
Entre burbujas que dejan atrás todo,
en ese momento de morir,
cruzando umbrales,
atrás queda todo.
En el milagro
de flotar lejos,
abandonando todo.
Lejano cuerpo corrompido,
lejos de lo material, en la muerte,
en esa muerte que es tan placentera.
En esos momentos de morir,
donde todo es dulce,
donde me desvanezco,
donde el alma vuela por fin.
Avanzando en el camino de morir,
en esos momentos donde uno muere,
en esa buena muerte, donde todo se nos va.
En esas ondas donde todo fluye en burbujas,
donde nos mareamos, donde nos desvanecemos,
en esos momentos donde el cuerpo deja de latir,
donde el cuerpo deja de ser esa carga,
donde respira el alma por fin.
Momentos de la vida,
esa vida muerta,
que nos lleva
al más allá,
lejos.
Mística:
muerte para vivir.
Despertando cada día,
despertando a la vida cada día,
tras la muerte diaria volvemos a vivir,
en la alegría de la vida reconvertida,
en las olas entre la vida y la muerte.
Sin miedo a experimentar la vida,
en esas olas que nos llevan,
sin miedo a nada.