Sube conmigo al vértice del abismo
desde tu cénit, que es el mismo que el mío,
hasta tocar con tus dedos a la Luna
Dulcemente asume la blancura del infinito
desoyendo el ruido del mal despertar humano
buscando con las manos un lucero en la sombra
Ahí está el origen explosivo, el nuestro,
un vestigio que jamás se ha perdido,
un pájaro ajeno al sometimiento del pesado suelo
por donde los pies de los muertos pasan en silencio
Y después hablaremos de las cosas
del espíritu, este tímido amanecer
que cae a nuestra piel como rocío
mientras de amor, de locura, de vida se llena el vacío
y a la vez brillan Sol y Luna consintiendo nuestro divino idilio
sin tiempo ni atadura alguna, regreso al albedrío del paraíso
Es interminable este presente,
urdimbre de sutiles redes en el éter
Ya busco una clave o la respuesta
que me aclare lo oscuro que encuentra
mi mirada al abismarse en tal instante
Sigo el curso de un agua incesante
Es interminable su risa irisada
y fría dice nada y ya se caya
para hablar al silencio ante su espejo
donde algún sueño todavía está entero,
como dentro de versos que riman
con el cielo que refleja, cristalina,
mientras espera la llegada de la lluvia
anhelando llenarse de celeste hermosura
Es éste un silencio redondo,
que se rompe y retorna una y otra vez
y otra, y así hasta colmar el cosmos
de inquietud, sin ver luz si no la que
permanece inalterable en la oscuridad,
sin una oportunidad de volver a amar
o amanecer inflamando el gran mar
interior, donde va cada lágrima que no
yoro, porque tan fría está mi alma
que las tengo cristalizadas tras los ojos,
tras estos ojos redondos y silenciosos
como el tiempo tedioso del reloj
Qué coincidente ocurrencia cabecea
echada en su morada estera esotérica!
Y lo conmiserado del artífice tan triste
y penitente perpetrador de los enigmas
que archivan ancianos trajeados cual payasos
para beneplácito suyo, aunque hoy lluvioso,
ese cielo corpóreo le duela un poco
ahora, cuando se haya reseñando evidencias
por nada si no la pura complacencia
de cada uno de los asistentes distantes
a su nuevo encuentro consigo y solo!
Despacio remover el vacío
como pasto áspero de estío
para encontrar el astro aquí caído
y recolocarlo en su sitio en equilibrio,
después de hacerlo ascender ligero
montado en un dragón de etéreo viento
mientras lleno el silencio con este
benéfico encantamiento, volviéndome
consciente del dios amor y sus deseos
de que vivamos despiertos nuestros
buenos sueños, y los malos no más
que recordarlos y aprender de ellos
Soltarnos a volar en mitad del soñar
y seguir infinitamente la flecha inflamada
directa al despechado corazón de una venus
que lo siente débil, helado, entre la noche y la nada