Me acabas de llegar,
en una piragua, india guapísima al alba,
mitad salvaje, mitad humana...
Para hacerme poeta,
vienes del reino prohibido de tu leyenda,
alertando a toda la selva...
¡Qué locura primitiva!
me resulta el diluvio torrencial de tu boca,
mitad muerte, mitad vida...
Y sumido en tu belleza,
mi mente se descalabra por tu piel canela...
¡Cuán grande es mi lujuria!