Empapa tus lágrimas, corazón,
aún el alma a tí regresa...
son el reflejo de tu alma, las lágrimas.
Es extraño, pero eso te basta.
Tienes, aún, en tu alma,
esa paz que encanta...
nunca el amor fue para ti, primero,
porque tu amor, siempre fue el tercero.
Convéncete corazón...
que no te preocupe la siguiente,
pisa el suelo y deja que todo sea diferente,
habrán heridas que no sanan fácilmente...
A tu puerta, toca la alegría en calma...
abre la puerta y deja que su mano
te enseñe un nuevo andar; ese será el principio
de algo nuevo, por comenzar.
En ese entonces te besarán las flores,
verás que todo va a estar bien;
y cómo no! Un nuevo renacer en ti,
resultará en dicha, bienestar y placer.
dda.11526.c.5p.j.By:Jorge L. Casado