Quizás no te has dado cuenta de cómo te veo, de lo que provocas en mí.
Si sonrío cada vez que me miras, es por ti; si cuando me hablas suelo debatir, es porque me pones nerviosa, no sé cómo callar.
Me da miedo que puedas escuchar a mi corazón latir a mil cuando te veo.
Si desvío la mirada y no puedo sostenértela, es que me acojonas el alma; el pensar que puedas descubrir lo que mis ojos intentan ocultarte, lo mucho que me gusta verte sonreír, que eres aquel que rompe mis esquemas.
Pero así es como me siento a salvo del amor, sobrevivo fingiendo que no eres capaz de hacerme sentir las mariposas, esas que revolotean en mi estómago al pronunciar tu nombre.
Y estoy dispuesta a dejarlas en libertad con tal de que no me traicionen, y te cuenten que el día que te conocí se ha vuelto mi día favorito del año.
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