El amor va y viene,
pero nunca regresa.
Aunque él insiste,
ya no hay más nada.
Solo encuentro
una profunda y triste,
penumbrosa desolación
que me consume.
Pues no hay que buscar
ese tan hermoso tesoro
que no se puede encontrar;
al fin solo me decepciono.
Mas no perdono el tiempo
que se ha ido de mis manos.
Mas por mi culpa la odio
en un compás de ramos.
Autor: Samuel Fuentes