Belisario Sangiorgio

El infierno, por Belisario Sangiorgio

yo abracé al olvido

en los cerros

trabajé

desde el amanecer

hasta que el sol se iba;

con mí mano izquierda

empuñé el cuchillo

y con la mano derecha

me tomé fuerte

del brazo de Dios;

desgarrado

por la hondura

de la soledad,

aprendí

que el infierno

nunca se sacia