Adriana Duarte.

UN LUGAR SIN TESTIGOS

Hay amores que no saben gritar, pero lo dicen todo cuando el mundo se calla.

Amores que no piden espacio, que caben en un suspiro,

en una mirada que se queda, en el latido exacto antes del miedo.

 

Un lugar sin testigos, donde el silencio no acusa y la piel no tiene que explicarse.

Donde amar no es una promesa, si no una forma de estar.

Allí te pienso sin ruido, sin versiones ajenas, sin el peso de lo que otros llaman correcto.

 

Porque hay verdades que solo existen cuando nadie las observa.

Y amores que sobreviven mejor lejos de los ojos,

pero cerca del alma.