Lincol

AUNQUE NO ESTÉS

 

AUNQUE NO ESTÉS

Te llevo entre el pulso y la voz
que se me quiebra en el pecho,
como un fuego que no quema,
que no pesa,
que me enciende de calma por dentro.

Te llevo enredada en mis manos,
en la línea de mi espalda
y en ese gesto torpe
que me nace cuando sonríes
y me miras sin decir nada.

Y te llevo conmigo,
aunque no estés.
Y, a veces, te abro mi mundo.
Ojalá pudieras verlo,
habitarlo como yo te habito,
respirar lo que callo cuando te pienso,
arder juntos en la misma luz
que me nombra cuando eres tú.

— LMML