Poesía Herética

Tiempo III - Mar Nocturno

 

Para quienes han sentido que el tiempo puede morir y renacer en la risa de una noche sin reloj, donde los huesos son acantilados, las manos raíces que descifran idiomas ancestrales, y la boca, marea que navega archipiélagos de sombra. Porque el amor, cuando es verdaderamente infinito, no conoce de orillas: es el árbol que crece hacia adentro, la savia que lleva un rayo antiguo, y el tsunami que inunda los secretos del jardín hasta que dos almas, en un solo latido sin ayer ni mañana, dejan de ser dos y se vuelven la corriente eterna de un mismo mar nocturno.

 

Para ti, mi Pantera Negra.